La orilla del río

Hoy dan comienzo los sueños
en esta orilla del río.
Hoy siento que este Amor mío
navegando a ti, se va…

Dorados, contra los vientos,
los juncos surgen pequeños,
el agua los tiene presos
soñando su libertad.

Y el sol acaricia
de cálida luz
el borde del agua
donde nos amamos.

El rojo encendido
que veo brillar,
el de tus mejillas
cuando nos besamos…

Hoy echo al agua mis miedos
por no atreverme a quererte.
Hoy maldecida mi suerte,
al atardecer, se va…

La noche trae el silencio
y el río, manso, el recuerdo
donde tu cuerpo en mi cuerpo,
cual luna, se echó a temblar.

Y el cuarto creciente
nos daba cobijo.
La luna predijo
lo que iba a pasar.

La noche si acecha
no suelta su presa,
y al darme la vuelta
flotando te vas…

Llegó de día, al despertar,
la verdad de lo pasado.
Tú fuiste un sueño a mi lado,
murmullo de agua, no más.

Ni el rojo de tu mejilla,
ni el beso que yo sentía.
Pálida luz de neblina,
Pájaro que echa a volar.

Ya lo ves…
Ya te lo dije algún día.
El Amor a la deriva
con la corriente se va…

© 2017  J.I. Salmerón
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El otoño de tus besos

 

Se fueron cayendo todos,
uno por uno, en silencio,
como las hojas de otoño,
cada uno de tus besos.

Se marchitaron las flores
que brotaban de tu boca
como envejecen los sueños
al despertar con la aurora.

…Y mi alma, tan desnuda
como esas ramas sin hojas
que en los otoños tiritan
al verse en el árbol solas.

Y como al tiempo no hay freno
que lo detenga un momento,
tus besos fueron de hielo
cuando alcanzaron su invierno.

Y tus abrazos son ramas
desnudas, ásperas, viejas,
donde ya no corre savia
de besos de primavera.

…Mira que es grande el dolor,
y cómo el pecho se queja,
cuando esa lágrima negra
se ahoga dentro y no rueda.

Tu último beso murió,
como hoja amarilla y seca.
Tus labios ya no brotaban
como los míos recuerdan.

Por eso, por cada otoño,
mi Amor a tu Amor perpetua
cada vez que veo un árbol
perdiendo sus hojas secas…

© 2017  J.I. Salmerón

Quise ser un lienzo

Quise ser un lienzo
blanco para ti
donde me abrazaras
llena de colores.

Quise ser aurora
a punto de salir.
Quise ser morada
de todos tus soles.

Pero no pintabas
color en mi piel.
Apenas teñía
tu Amor en el roce.

Y el lienzo desnudo
y sólo en la pared,
blanco se quedó
falto de colores.

Pincel lleno de besos,
suaves como acuarela.
Colores llenos de sueños.

Solo blancos y negros,
vacíos de todo Amor,
fueron pintando mi cuerpo.

Quise ser un lienzo
lleno de esperanza
donde tus pinturas
fueran siempre juego.

Pero tus colores
no fueron el sol
y en noches oscuras
se fueron fundiendo…

© 2017  J.I. Salmerón

Otra historia de Amor

Él se sienta en la puerta,
mirando a la calle.
En la silla trenzada,
sobre su cojín.

Ella sube la cuesta
que va hasta la plaza.
Por la calle empedrada
de oscuro adoquín.

Y comienza a surgir,
esa magia que les va envolviendo…

Y la piel a sentir,
nuevamente, ese roce que les hace volar…

Y aunque se van buscando
en todos sus sueños,
no intercambian palabra,
ni siquiera un mirar.

Es como si un extraño
se encontrase con otro.
No hay ni un gesto en su cuerpo
que pueda delatar.

Y él la quiere abrazar.
Pero sabe que no, que no debe…

Y ella quiere llorar.
Porque sabe que el beso no se lo puede dar…

Hay amores que viajan
durante una vida.
Incluso su perfume
se puede oler después.

Porque nunca pudieron
mirarse de frente
y decirse a los ojos:
“yo, te quiero también…”

Imposible el Amor.
Cada uno era dueño de un nido distinto…

Es tan grande el dolor
cuando hay un sentimiento que no vive un soñar…

Por eso en esa calle
que sube a la plaza,
en la puerta cerrada
que se sentaba él.

Cuando pasas ahora
sigue oliendo a romance,
y hay un eco de verso
que se escucha muy bien.

No le pudo decir
todo lo que sentía al cruzarse en la cuesta…

“Si mañana, tal vez,
me pudiera acercar y decirle mi sueño cual es…”

Y la noche llegó.
Y la luna apagó con su hielo la hoguera.
Sin poder terminar, nuevamente,
otra historia de Amor…

© 2017  J.I. Salmerón

Tocarse con el recuerdo

Después de tanto quererte
aprendí que nuestro Amor
era tenerse de lejos,
tocarse con el recuerdo.

Era como dos orillas
de un río ancho y profundo.
Como un abrazo en el aire
sin pecho donde me hundo.

Es la distancia un penar,
una ilusión que no llega.
Es la estación de un invierno
en busca de primavera.

Solo la imagen robada
de aquellos buenos momentos
es la que guarda el bolsillo
sufrido del sentimiento.

No es bastante con Amar…
No es suficiente querernos…
Siempre estará este vacío
que hoy es mi fiel compañero.

No puedo contar en pasos
la distancia hasta tus besos.
Serían mares azules
sin playas en sus extremos.

No puedo contar en días
las ganas que hay por tenernos.
Los siglos no son bastantes
para contener recuerdos.

Cuando lo tapan montañas
el horizonte se pierde.
Incluso el sol se va antes,
como tu Amor y mi suerte.

Después de tanto quererte
me siguen entrando ganas
de saltarme esta distancia
para ser mar y tú playa…

© 2017  J.I. Salmerón

El reflejo

Eran el reflejo que el agua domina.
Eran dulce beso en un escaparate.
Eran los colores que hacen de estandarte
en cualquier batalla que aún no está perdida.

Eran, de chiquillo, dulce golosina.
Eran ese sueño que no se comparte.
Eran esas musas que pintan con arte
sobre un lienzo blanco y con brocha fina.

La cascada fresca del Amor soñado.
las primeras luces de un amanecer.
Un abrazo intenso a ese ser amado.

¡Pero de repente se dejó de ver
cuando su reflejo se quedó apagado
aquella mañana que empezó a llover…!

© 2017  J.I. Salmerón

La imagen que espero

No somos nosotros mismos,
tan solo somos la imagen
que guarda nuestro equipaje,
que se refleja en los sitios.

En el cristal de una tienda.
En un pequeño charquito.
En ese espejo bonito
que usas al maquillar.

En el faro de una moto.
En el reflejo de un coche.
En la imagen de ese broche
pulido que has de llevar.

Pero nunca es esa imagen,
perfecta, la que esperamos.
Siempre los rasgos mudados
distorsionando el final.

Y no nos reconocemos,
las caras muecas parecen,
los ojos, bizcos, se tuercen
en imagen irreal.

…Observando quién se mueve primero,
mirándonos de soslayo,
como en pelea de gallos.
Como si esto fuera un juego
esperando que ganemos.

…Y siempre esperando
a ver quién da el primer paso,
nosotros mismos
o la imagen que se esconde
detrás del espejo.

Y siempre que espero,
no sé por qué,
pero pierdo…

© 2017  J.I. Salmerón

Ayer te besé en los labios

Ayer te besé en los labios.
O puede que haga ya un par de semanas.
O dos o tres meses, incluso.
O tanto tiempo, que se haga eternidad.

Pero en su eco, tus labios,
mi nombre intuyo que siguen llamando,
entre la densa tiniebla,
sin distinguir ficción de realidad.

Anoche te vi rondando
debajo de la reja de mi ventana.
Jugando con las sombras
donde antes vivía errante el corazón.

Las mismas que recuerdo
donde, libres, los abrazos se abrazaban.
Donde el sol buscaba un hueco
para calentar la brisa de tu Amor.

El tiempo pasa tan lento
al buscar en la puerta una mirada…
Una caricia, un momento,
una fracción de segundo de un adiós.

Y en cambio va tan deprisa
cuando solo ves la vida pasar,
cuando ya no esperas nada,
cuando ves que cometiste algún error.

…Ayer te besé en los labios,
y aunque hoy haga ya tanto tiempo de eso,
la vida cobró sentido,
de nuevo palpitó mi corazón…

© 2017  J.I. Salmerón

Sueño sin final

Sonó la última hora en el reloj.
¿O tal vez fuera la primera…?
Que de tanto mirarlo no sé bien,
que ya perdí otra vez la cuenta.

Que es como el beso que me das
cuando cierras así los ojos,
que tengo que pensar si es de verdad
o es otro de mis sueños locos.

Podrás creer que he vuelto a recordar,
entre hora y hora que he estado en la higuera,
a mi mano apoyándose en tu andar,
robándole el compás a tu cadera.

Del sol me iba ocultando tras de ti,
del calor de tus pasos en la arena.
Aunque más bien se fue quemando
mi intención en tu negra cabellera.

Y el reloj imparable me buscaba.
Y tu Amor encerrado en una reja.
Y mis pasos por la noche deambulaban
al buscar bajo la luz tu silueta.

Y otra vez vuelta a empezar…
Otro puente sin un río…
Otra gota de una lluvia que no está…
Otro abrazo que se fue quedando frío…

Esto es todo lo que siento al despertar.
Esto es todo lo que lúcido recuerdo.
La sinopsis de este sueño sin final,
o el final sin un principio en este sueño…

© 2017  J.I. Salmerón