Nuestra canción

Sentí la soledad sobre mi cuerpo
al ver que apenas tú y yo nos miramos
el día que, cogidos de las manos,
bailamos nuestra última canción.

Que ya no habría en nuestra despedida
los besos que en tu boca sonreían
al encontrar los labios que, el la mía,
besaban suavemente y con pasión.

Sentí la soledad que a veces siento
al ver mi vida dentro de un espejo
y al corazón sintiéndose un reflejo,
sin brazos donde poder anidar.

Y siento que sentí tu sentimiento
sintiéndose alejado, y yo sintiendo,
la amarga sensación de que lo nuestro
no duraría más que mi dudar.

Y entonces comprendí, no hay más opción.
La vida me trató como a uno más,
y el roce de tu piel, y tu mirar,
se fueron al final, como hace el sol.

No pido comprensión, eso da igual.
Afronto la verdad como lección
y a veces lloro solo, al recordar,
cuando oigo, como ayer, nuestra canción…

©2018  J.I. Salmerón

 

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Debajo de una ola

 

Debajo de una ola lo escribí.
Allí dejé grabado ayer tu nombre.
Y al lado un corazón, tierno y enorme,
llenado con mil besos para ti.

Pero el mar, que es celoso de por sí,
no quiso que leyeras lo que pone,
y a base de vaivenes te lo esconde
llevando mar adentro mi sentir.

Por eso no sabrás lo que te quise.
Tú nunca escucharás mi corazón
antes que por la ola tenga que irse.

Mi alma fue encerrada en su prisión.
De espuma los barrotes que tu viste.
Y el murmullo del mar la hizo canción.

©2018  J.I. Salmerón

El callejón

Siempre la luz al fondo y a lo lejos.
A la salida de otro callejón,
donde las nubes vagan por el cielo,
bailando al son del viento y su canción.

La gente se dibuja en la penumbra.
A contraluz intuyo un corazón
que a ritmo de las nubes y del aire,
palpita cual murmullo de oración.

El suyo, un respirar atropellado.
Un tono que no tuvo diapasón.
Sonando claramente no afinado
por culpa de un Amor que se marchó.

¡Aquí no importa el tiempo,
estamos protegidos.
La luz no llega a ver nuestro dolor!

¡La sombra, en la penumbra,
te vuelve inadvertido.
Aquí eres uno más entre un millón…!

Pero ese corazón cambió su rumbo
y un día hacia la luz se dirigió.
Supuso que el Amor sería suyo
luchando contra el viento y bajo el sol.

Veloz cruzó aquel pozo de tinieblas.
De luz quiso vestir su corazón.
De dos en dos bajó las escaleras
que daban a la plaza del color.

Y allí, con el valor de un gran guerrero,
al viento y a la luz desafió.
No tuvo en cuenta que al sol, una sombra,
solo vive por un segundo o dos.

¡Como una flor sin agua,
un corazón ha muerto.
No supo resistir tanta emoción!

¡Buscando nuevamente
aquel Amor perdido,
la luz, a aquella sombra, dijo adiós…!

Siempre la luz al fondo y a lo lejos,
a la espera de sombras con dolor.
Las que entre callejones soñolientos
esperan a que vuelva un viejo Amor…

© 2018  J.I. Salmerón

Tarde de recuerdos

Juan I. Salmerón

Es tan lenta esa canción
que va llenando la tarde
de recuerdos…

Los ojos perdiéndose,
las gotas sobre el ayer
que van mojando tu pelo.

Y de pronto el silencio…
Las palabras ya no están,
se fueron con ese viento.

La tarde se echó a volar,
el sol no aguantaba más,
murió tras pasar el cerro.

…Y yo siempre a tu espalda,
aguardando,
como la sombra de un roble
en tu vida.

Siempre delante de ti,
esperando,
como esa puesta de sol
que miras…

Era el reloj tan temprano
que el sol aún dormitaba
en brazos de la luna.

Y la noche, cargada de deseo,
se quiso recostar
sobre tu piel oscura.

Tus ojos, aún cerrados,
seguramente soñando,
atrapaban la pasión.

Los míos, siempre mirando,
rozando casi tus labios,
soñaban tu corazón.

Es tan lenta esa canción
que va llenando mi vida
de lamentos…

© 2016  J.I. Salmerón

…Y de regalo mi Amor

Juan I. Salmerón

…Y de regalo mi Amor,
envuelto en papel de sueños.
Y las velas a soplar,
las blancas de mi velero…

Da comienzo un nuevo año
con un nuevo despertar,
con una ilusión que empieza,
¡más vida que disfrutar!

Como una nueva canción
que se compone a distancia,
así el ritmo de tu vida
comenzará en la mañana.

Y no olvides recordar
que los sueños van contigo,
acompañando tu viaje
sin sitio para el olvido.

…Y de regalo mis besos
que tanto echas de menos.
Y si los quieres envueltos,
entre mis brazos lo hacemos…

La media noche ya llega
y con ella acudirán
esos sueños que tú anhelas
y en los que echas a volar.

Y no hay que temer al tiempo,
que si ha de pasar, lo hará.
Más dolor tiene el destierro
de un Amor que hay que olvidar.

Podrás esperar que llegue
aquel Amor que soñaste,
no importa si pasan años
que hay vida para esperarle.

…Y de regalo mis manos
acariciando tu espalda,
y la pasión con que miro
tus ojos ante mi cara…

Y si una vida no basta,
en caso de que halla más,
esperaremos sentados
que llegue la eternidad…

© 2015  J.I Salmerón

Si yo pudiera…

056

 

Yo quiero ser el sol al que tú miras
cuando en las tardes largas de verano
persigues con tu voz por los tejados
la luz que se ha batido en despedida.

También yo quiero ser aquel manzano
que da cobijo en sombra de sus ramas
a los amores que en recuerdos amas
cuando te sientas a soñar debajo.

En viento loco quiero convertirme
para enredarme, Amor,  bajo tu pelo,
contarle a tus ideas mis anhelos
para que cuando pienses, no me olvides.

En sombra que se arrastra tras tus pasos
me quiero transformar cuando es de día.
Y si es de noche y tu alma está perdida,
seré la luz que alumbre en tu regazo.

La más bella canción que haya sonado
en esos bailes que evocaste un día
en que era, junto a ti, la melodía
que dulce se mecía en tus abrazos.

Quiero ser beso que ronda tus labios.
Quiero ser el espejo al que te miras.
Ser la camisa que encierra tu vida
mientras tu espalda acaricio besando…

Si yo pudiera ser lo que quisiera
sin duda escogería ser tu amante
y con tu Amor soñar viajar errante
aunque el destino incierto me doliera.

Que en esta vida solo hay un camino
y a cada paso espera una frontera
pero la libertad en mi alma entera
disfruta si el andar lo hago contigo.

© 2015  J.I. Salmerón

Es tan solo una canción…

266-2

 

Es tan solo una canción…

Una canción que acaricia,
de forma inquieta, mi alma.
Susurrando, en tono suave,
tras las ondas de tu espalda.

Apretando en tu cintura
hasta casi desmayarla,
convirtiendo los acordes
en punteos de nostalgia.

Una noche más, bailando,
Tú, mi música reclamas.
Y yo acudo hasta tu son,
al de tu mano apretada.

Al de tu lánguida risa,
que corre por mi mirada.
Al de tu tibia caricia,
que atrapa notas al alba.

Tarareando añoranzas
bailas todos mis desvelos,
juntando caras y ganas
te fundes sobre mis besos.

…Tan solo es una canción
que escucho de madrugada.
Es tan solo una canción
que tiene atrapada un alma…

© 2014  J. I. Salmerón